La Manzana
(De Kevin)
Es de ayuda hacer que alguien te "de" este ejercicio, pero leerlo será suficiente. Usualmente se hace con los ojos cerrados.
Empieza por ver, en el ojo de la mente, a ti y, a cierta distancia, un caballo. Nota el estado y porte de este caballo.
Saca de tu bolsillo la manzana roja más jugosa, más deliciosa, que jamás hayas probado y ofrécela a este caballo. Haz contacto con los ojos mientras el caballo recibe la manzana; espera un mensaje del caballo (si estás dando el ejercicio, espera por un cambio en el cuerpo mental). Generalmente este mensaje no será en palabras.
Nota como te sientes y como tu relación con el caballo ha cambiado.
Repítelo con frecuencia; sustituye zanahorias, etc., o cuidados, monta, y otras cosas que el caballo necesita.
A medida que puedas, considera externamente al caballo. Siente cómo es tener algún idiota tirando de las riendas, la brida y bocado mal ajustados; el arnés mal puesto, el arnés sosteniendo las lanzas muy justas o muy sueltas, las lanzas sujetadas incorrectamente al carro, y el carro mismo que está en malas condiciones. Gente gritando desde todas partes en un lenguaje completamente desconocido. Y siempre el látigo. Estas son las cosas que el caballo tiene que soportar en el mejor de los casos. En peores condiciones no hay comida adecuada, las herraduras están quebradas, los mosquitos pican, enfermedades, etc. Siempre está presente este sentimiento irritante de que no vas a ninguna parte.
A medida que el ejercicio progresa con el tiempo, intenta hacer ajustes, siempre esperando u mensaje del caballo. No vayas demasiado rápido; el caballo necesita tiempo para desarrollar una relación contigo!